Escrito por:
Natalia Valero
Consultora en ARCO Consultores
Junio de 2025
En medio de la presión regulatoria, la industria textil tiene una oportunidad única de reinventarse, reconociendo su impacto y su enorme valor.
Aunque al hablar de sostenibilidad solemos enfocar la mirada en los daños causados por la industria textil, reconocer su valor también es parte del cambio. Se trata de una fuerza social, económica y cultural: genera empleo para más de 75 millones de personas —el 80% mujeres—, representa el 1,6% del PIB mundial y sigue siendo un canal de identidad, expresión individual y creatividad (ONU, 2019; Manos Unidas, s.f.; Uniform Market, 2025).
Pero decir todo esto no significa ignorar la otra cara de la moneda. La industria textil y de la moda, tal como la conocemos, es también insostenible: genera cerca del 10% de las emisiones globales de carbono (World Economic Forum, 2024). Las marcas de consumo masivo lanzan hasta 24 colecciones al año, y el 30% de las prendas no se venden (Circle Economy, 2024). Cada año se generan 92 millones de toneladas de residuos textiles, de los cuales menos del 1% se recicla en nuevos productos (Circular Lab, 2021).
El 75% termina en vertederos y más del 60% de las prendas se fabrican con plásticos como el poliéster, lo que agrava la dependencia de combustibles fósiles y la contaminación por microplásticos (World Economic Forum, 2024).
El fast fashion ya era problemático. Pero hoy enfrentamos una versión aún más agresiva: el ultra fast fashion, representado por plataformas como Shein, Temu o Shopee, donde los ciclos de producción se han reducido a apenas 3 a 7 días, y los precios pueden llegar a los 20.000 o 7.000 pesos por prenda (Ojeda, 2022). ¿Cómo es posible que cueste tan poco?
Para alcanzar esos precios, miles de personas —la mayoría mujeres— trabajan más de 16 horas al día en condiciones precarias, sin contratos, sin pausas. En algunos casos, incluso enfrentan descuentos forzados en su salario si cometen errores o no alcanzan las metas de producción (Anti-Slavery, 2025).
Y para reducir aún más los costos, se recurre a materiales de muy baja calidad y cargados de químicos tóxicos. Estudios han detectado en prendas de estas plataformas niveles peligrosos de níquel, formaldehído y cromo, incluso en ropa para niños (Ojeda, 2022). Sustancias asociadas a alergias severas, daños respiratorios, enfermedades crónicas e incluso cáncer.
Además, estas plataformas no asumen ninguna responsabilidad ambiental: no tratan las aguas contaminadas que liberan en sus procesos, vierten colorantes y metales pesados que destruyen ecosistemas acuáticos y ponen en riesgo la salud humana. No gestionan las emisiones ni los residuos que generan. La huella que dejan va más allá de la ropa, es un rastro invisible de destrucción.
El éxito de este modelo depende de promover el descarte, la acumulación, la indiferencia. Nos empuja a ver la ropa como basura bonita que se reemplaza con un clic, y lo más grave es que nos hace sentir bien por hacerlo. Como si consumir más y acumular fuera algún símbolo de estatus.
La verdad es incómoda:
Que no veas el precio completo de la prenda no significa que no esté ahí. Lo están pagando ahora mismo otras personas al otro lado del planeta. Lo pagarás tú con tu salud, o lo pagarán tus hijos y las próximas generaciones, cuando el planeta ya no pueda más.
Entonces, dejemos de fingir que no somos parte del problema. No basta con exigirle a la industria que cambie. También debemos cambiar como consumidores:
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- Comprar menos y mejor. Informarse antes de comprar y dejar de premiar a quienes destruyen.
- Elegir calidad, durabilidad y ética
- Reparar, intercambiar, heredar, donar
- Comprar de segunda mano, no por necesidad, sino por convicción.
- Apoyar diseñadores locales y producción justa
La sostenibilidad no es una tendencia ni una etiqueta ni una campaña publicitaria. Es una responsabilidad profunda y compartida que empieza en cada decisión de consumo, pero también en cada modelo de negocio. Las empresas que dicen apostar por la sostenibilidad deben demostrarlo dejando atrás los modelos de hiperconsumo. De lo contrario, no es sostenibilidad: es marketing y greenwashing.
Transformar la industria textil no implica apagar su enorme potencial, sino cambiar las reglas del juego con un nuevo enfoque: sostenible, transparente y justo. Estas son las principales regulaciones y tendencias globales que están marcando el camino y que, tarde o temprano, impactarán también a Colombia.
Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR)
Los fabricantes de ropa tendrán que diseñar prendas más duraderas y fáciles de reparar, evitando mezclas de tejidos que dificulten el reciclaje textil.
Pasaporte Digital de Producto (DPP)
La ropa, calzado y textiles deberán incluir un pasaporte digital con información obligatoria sobre composición de materiales, trazabilidad del origen, reparabilidad y reciclabilidad, impactos ambientales y sociales.
Responsabilidad Extendida del Productor (REP) textil en Europa
Desde 2025 todos los Estados miembros deben tener esquemas REP que obliguen a los productores (fabricantes, importadores o marcas) a financiar y gestionar los residuos de sus productos al final de la vida útil.
Ley contra el ultra fast fashion (Francia – 2025)
Penaliza modelos insostenibles de ultra fast fashion con impuestos ecológicos de hasta 10 euros por prenda en 2030 y restringe la publicidad de prendas de baja durabilidad.
Ahora, la circularidad no solo es para marcas de moda. También aplica —y con urgencia— a sectores intensivos en textiles como hoteles y turismo, salud y seguridad, industria y agroindustria, retail, transporte, educación y servicios públicos. En estos sectores, las dotaciones pueden gestionarse con modelos de leasing, trazabilidad, gestión posconsumo y ecodiseño. En Francia, la Ley AGEC exige que las compras públicas incluyan un porcentaje mínimo de productos textiles reutilizados o reciclados, lo que ya está transformando la forma en organizaciones y empresas proveedoras (incluyendo lavanderías, textiles institucionales o dotaciones) abordan la gestión de indumentaria.
Desde 2022, Colombia adoptó la Estrategia Nacional de Compras Públicas Sostenibles, y el sector textil está identificado como prioritario. Empresas que demuestren circularidad, uso de materiales reciclados, trazabilidad o gestión posconsumo tendrán preferencia en licitaciones públicas.
Diferentes proyectos de Ley han buscado reglamentar la gestión textil posconsumo en el país. Aunque aún no es obligatorio, el Ministerio de Ambiente y otras entidades han iniciado conversaciones técnicas para gestar un esquema REP nacional. Experiencias piloto como RENOVAMODA han demostrado que la circularidad textil en Colombia es técnica, social y económicamente viable, con modelos de recolección, aprovechamiento y alianzas multisectoriales que podrían escalar el esquema.
¿Qué perdería el mundo si tu empresa desapareciera mañana?
Circularidad no implica borrar lo que somos, es evolucionar hacia lo que vale la pena conservar. El verdadero riesgo no es transformarse, sino resistirse al cambio.
En ARCO llevamos años impulsando esta transición. Hemos acompañado y liderado proyectos como RENOVAMODA y desarrollado estrategias de circularidad para empresas, incluyendo modelos de negocio circulares, gestión de dotaciones con criterios de ecodiseño, remanufactura y reciclaje. Conocemos a fondo la cadena de valor y contamos con una red de aliados técnicos que aseguran trazabilidad, logística inversa y valorización real de los residuos textiles.
Si tu empresa, ONG, entidad pública o marca necesita diseñar o acelerar su estrategia textil circular, ARCO puede ser el aliado que está buscando. ¡Sabemos cómo hacerlo posible!
Referencias:
Anti-Slavery. (14 de Abril de 2025). El modelo de moda rápida: por qué el problema va más allá de Shein.
Obtenido de Blog: https://www.antislavery.org/latest/shein-fast-fashion-problem/
Circle Economy. (2024). The Circularity Gap Report: Textiles.
Obtenido de Una industria textil circular está a nuestro alcance: https://cgr-reports.s3.eu-west-1.amazonaws.com/cgr-textiles-3a1e7a73/Circularity+Gap+Report+Textiles+-+20241129.pdf
Circular Lab. (23 de Diciembre de 2021). Montañas de residuos textiles en el mundo: Allanar la montaña del textil.
Obtenido de Emprendimiento: https://www.thecircularlab.com/blog/allanar-la-montana-del-textil/#:~:text=Se%20estima%20que%20el%20mundo%20genera%20un,de%20toneladas%20de%20residuos%20textiles%20cada%20a%C3%B1o.&text=Y%20se%20ha%20calculado%20que%2C%20si%20el,anuales%2C%20seg%C3%BAn%20
Manos Unidas. (s.f.). INDUSTRIA TEXTIL: El impacto de estar siempre a la última moda.
Obtenido de https://www.manosunidas.org/sites/default/files/ropa._documento_analisis.pdf
Ojeda, C. (11 de Noviembre de 2022). SHEIN: Toxicidad a todo trapo.
Obtenido de Noticias: https://es.greenpeace.org/es/noticias/shein-toxicidad-a-todo-trapo/
ONU. (14 de Marzo de 2019). ONU programa para el medio ambiente.
Obtenido de La Alianza de la ONU para la Moda Sostenible abordará el impacto de la «moda rápida»: https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/la-alianza-de-la-onu-para-la-moda-sostenible-abordara-el#:~:text=La%20industria%20de%20la%20moda%20est%C3%A1%20valorada%20en%20alrededor%20de,a%20vertederos%20sin%20ser%20vendida.
Uniform Market. (23 de Mayo de 2025). Estadística.
Obtenido de Estadísticas de la industria textil global: tamaño del mercado y tendencias (2025): https://www.uniformmarket.com/statistics/global-apparel-industry-statistics
World Economic Forum. (2 de Octubre de 2024). Foro Institucional.
Obtenido de El 75% de los textiles acaban en los vertederos. La facilitación del comercio y la economía circular son la solución: https://es.weforum.org/stories/2024/10/el-75-de-los-textiles-acaban-en-los-vertederos-pueden-la-facilitacion-del-comercio-y-la-economia-circular-ser-la-solucion/#:~:text=La%20industria%20de%20la%20moda%20aporta%20el%2010%25%20de%20las,recuperaci%C3%B3n%2C